Que significa “Canopy”

Empecemos por definir el término: Originalmente Canopy (kăn´ə-pē) Ingles. Significa dosel, y hace referencia a la bóveda que forman las copas de los árboles más altos de un bosque.

Pero “Canopy” tal y como lo conocemos ahora, en el sentido de desplazarse entre o sobre las arboledas, acogió el nombre debido a un trabajo científico realizado en 1992.


Algunos investigadores (entre estos el canadiense Darren Hreniuk, quien reclama los derechos de tan novedoso medio de transporte) en el afán por determinar la diversidad de la flora de un bosque en Costa Rica, se pusieron en la tarea de atar cables entre los árboles y de este modo poder trasladarse sin necesidad de trepar y descender continuamente; lo cual les permitió llevar a cabo la investigación de una forma más ágil y más segura.

Desde ese entonces el Canopy se usa para desarrollar actividades turísticas de aventura y naturaleza, tanto así que existen varias compañías que organizan tours de Canopy en Costa Rica, Panamá, Chile, Argentina y Colombia brindando la oportunidad a los turistas de tener experiencias similares a las que viven los investigadores en “esta frontera biológica”.


¿Que se siente?

Con seguridad podría decir que nuestro canopy despierta todo tipo de emociones. Desde el momento mismo de llegar al ecoparque, hasta cuando separas los pies del suelo, para transportarse por los aires.

Regularmente, cuando nuestros visitantes se detienen a observar los cables que tendidos están de un lugar a otro, se imaginan acoplados al mismo y en medio del trayecto. Situación que los hace reflexionar sobre su nivel de confianza y coraje; unos con decisión aceptan el reto, otros se condicionan al valor del acompañante, unos cuantos indecisos son incitados por los amigos, muy pocos se excusan en factores ineludibles, casi nadie dice sentir miedo, Pero en verdad no hay quien pase impávido al llamado a la aventura.


En el momento previo a la compra de los boletos, los osados visitantes ya cuestionan su decisión: debo estar loco, quien me mando a venir, ¿esto será seguro?, ¡que sea lo que Dios quiera!. Rostros meditabundos o de ansiedad esperan por ser atalajados, con el equipo necesario, y por fin vencer su fobia a las alturas.


Después de ser equipados, se parte rumbo a los senderos naturales que irrigan el pequeño bosque; como un bálsamo mental, la frescura de los árboles, el cantar de las aves, el sonido de la hojarasca y las risas nerviosas de los visitantes, calman la ansiedad vivida.

Luego de algunos minutos de recorrido, se divisa entre el “monte” el primer lugar de lanzamiento. Todos se reúnen alrededor de dicho sitio, mientras el guía explica como se debe operar el canopy. Vuelven en este momento a resurgir los miedos, la ansiedad, las dudas; pero solo es la adrenalina, que ante el duelo cumple con su instinto.

Conectados al cable, los visitantes toman su último respiro, aprietan bien las muelas… y buen viaje. Cada forma de “volar” es el fiel reflejo de la personalidad de cada quien. Gritos, pucheros, ceños fruncidos, miradas cargadas de pavor, risas y demás, se ven a lo largo de la tirolina.


No se siente el vació de la caída libre, pues no hay lugar para tal en la física del canopy de Cable Aventura, solo la excitación de la ceremonia de aprestamiento y el vértigo de sentirse varios metros por encima del bosque.

De Turismo de Naturaleza hacia Ecoturismo.

Cable Aventura se concibió como una alternativa en ecoturismo para Santiago de Cali y el resto del Occidente colombiano, por esa razón se determinaron ciertos referentes ecológicos; Fabián A. Holguín teorisó: cuando se trabaja en un proyecto de turismo de naturaleza (“que es aquel interesado en visitar espacios con valores naturales especiales y conocer la flora y fauna de los destinos visitados”) existen aspectos que se deben tener en cuenta para proteger dichas zonas de una explotación indebida:

“El uso sostenible de los ecosistemas, conservación del entorno, responsabilidad en el manejo de los recursos para su perpetuación, conservación de la biodiversidad, tenencia y uso responsable de la tierra; respeto por las comunidades locales, fortalecimiento de su identidad cultural, mejoramiento de la calidad de vida (autogestión, creación de empleo, generación de ingresos, etc); desarrollo local y distribución equitativa de los beneficios; construcción de espacios de cooperación e intercambio entre los diferentes actores (empresas, Estado, comunidades, trabajadores y turistas); operar dentro de la capacidad de carga de los recursos naturales para su regeneración y productividad; reducir el consumismo y los residuos; y realizar seguimiento al impacto de las actividades turísticas en el área destino”.

Cuando el turismo de naturaleza ha cumplido con los citados ítems, se puede decir que el simple paseo de campo propuesto para escapar de la monotonía, ha evolucionado del mismo modo que lo han hecho los conceptos de conciencia, políticas y gestión ambiental; y es en ese momento que se puede hablar de ecoturismo o turismo sostenible.



Ese es nuestra visión, en un futuro poder ofrecer un verdadero turismo sostenible